Cuando te toca viajar por trabajo…

Cuando te toca viajar por trabajo…

Soy traductor e intérprete de inglés y francés. Con lo cual, a menudo tengo que viajar por cuestiones de trabajo. Me encanta lo que hago y de momento, como todavía no tengo familia, pues no me supone ningún problema el hecho de tener que salir y dejar frecuentemente mi casa, ¡sino todo lo contrario! Me apasiona viajar y descubrir nuevos horizontes y bonitos lugares, y El Mercer Barcelona, un hotel de lujo de cinco estrellas situado en el corazón del barrio gótico de la ciudad condal fue el último de mis descubrimientos. Para mí, este espectacular edificio fue una auténtica y grata sorpresa.

Se trata, en efecto, de un monumento ubicado en un entorno único, pensado para satisfacer la búsqueda de exclusividad y de una experiencia singular. Cabe destacar, por otra parte, que el hotel ocupa toda una serie de edificios de gran valor arquitectónico en la calle Lledó. Unos edificios que están construidos sobre una parte de la muralla romana de la antigua Barcino. Además, este entrañable y precioso hotel cuenta también con unos arcos medievales y frescos originales del siglo XII que son unas verdaderas  y auténticas obras de arte. En cuanto a la propuesta arquitectónica, hay que reconocer que ésta no deja a nadie indiferente y que sorprende y cautiva a quienes la ven por primera vez.

Yo francamente disfruté mucho de mi estancia en Barcelona. Fueron tan sólo dos días pero fueron muy intensos. La excepcional ubicación del hotel me permitió, asimismo, acceder de forma rápida y cercana a cantidad de lugares de interés turístico como lo son la catedral, las ramblas, el Mercado de la Boquería, El Born, el Museo Picasso o el Palacio de la Música. Sea por lo que sea, y se diga lo que se diga, hay que reconocer, no obstante, que Barcelona tiene un sabor especial…

Ser traductor e intérprete es un trabajo apasionante

Yo desde mi más tierna infancia, siempre me he sentido atraído por el poder de las palabras y por el sonido de los distintos idiomas. La verdad es que el hecho de ser binacional –mi padre es francés, mi madre española pero su padre era inglés– ha debido de tener un impacto casi seguro en la decisión que tomé al finalizar mi bachillerato de estudiar la carrera de traducción e interpretación. Y la verdad, es que no me arrepiento de mi decisión. En la actualidad, con la globalización y nuestros ritmos de vidas alocados, saber idiomas se ha vuelto una necesidad, el mundo se ha “internacionalizado” y, es altamente recomendable saber por lo menos desempeñarse, como mínimo, en otro idioma extranjero. A día de hoy, el idioma que prevalece sobre cualquier otro idioma es el inglés. Saber defenderse en la lengua de Shakespeare se ha vuelto imprescindible.

En casa, mis padres me hablaban cada uno en su idioma materno y con mi abuelo hablábamos inglés. Con lo cual, para mí no me supuso grandes dificultades aprender idiomas y estudiar traducción e interpretación. ¡Me encanta mi trabajo! Traducir e interpretar me produce una sensación de felicidad indescriptible. Este gran oficio me ha permitido darle un sentido a mis conocimientos lingüísticos y aprovecharlos en mi trabajo. Si bien la gente tiende a mezclar el oficio de traductor con el de intérprete, hay que saber, sin embargo, que son dos cosas distintas. Si por ejemplo lo que a ti te mola es interpretar en una cabina, durante una reunión, seminario o en la mismísima ONU, ser intérprete es lo que te conviene.

Es verdaderamente un trabajo increíble, magnífico y que te llena, y ello a pesar de que a menudo puedes sentirte nervioso/a,  pero se disfruta tanto con él ¡que pronto se te olvida lo malo! Con ello, si eres de mente inquieta y te gusta aprender y seguir aprendiendo, ¡éste es el oficio idóneo para ti! Por fin, si al igual que a mí te gusta viajar y moverte en un ambiente internacional, este trabajo te lo permitirá. Yo gracias a él me he movido en distintos ambientes y países diferentes que me han llenado tanto a nivel profesional como personal y que me han permitido aprender muchas cosas. No es necesario tener que salir del país para ver lindos e impresionantes lugares.

La prueba está en mi última experiencia, la cual me ha permitido ver desde otro prisma Barcelona y descubrir el hotel de cinco estrellas Mercer Barcelona, un espectacular edificio ubicado en pleno barrio gótico de la ciudad condal. Y bueno, yo estoy convencido de que el hecho de viajar te vuelve mucho más tolerante, y para apoyar esta teoría y finalizar este post, tan sólo acabaré con una cita del gran filósofo Miguel de Unamuno: “El fascismo se cura leyendo y el racismo se cura viajando”

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