Para los dientes, el azúcar es el enemigo público número uno. Lo que nos lleva a pensar que los edulcorantes artificiales, son el amigo perfecto. Sin embargo, no necesariamente es así. Lo que sucede es que no contamos con la información necesaria para tomar la mejor decisión sobre lo que es mejor para endulzar nuestra vida. Si preguntamos a los entendidos, nos dirán que nada de dulces, puesto que todos están demonizados. En este artículo, no vamos a decidir al respecto, ni a favor ni en contra. Lo que vamos a hacer es despejar dudas sobre como afectan los edulcorantes y el azúcar a nuestra salud oral y, en que medida lo hace cada uno.
El azúcar es un alimento o ingrediente, que hace que lo que ingerimos resulte delicioso al paladar, lo que les convierte en amigos inseparables. Sin embargo, aun siendo el mejor compañero de las papilas gustativas, puede convertirse en el peor enemigo de los dientes. Como la publicidad negativa rodea al azúcar y lo convierte en ese enemigo insustancial de nuestros dientes, se buscan alternativas. No podemos renunciar al dulce, nuestras papilas lo demandan, esa es la realidad. Lo que nos lleva a la búsqueda de las opciones que sustituyen al azúcar.
Los edulcorantes artificiales, se consideran los sustitutos oficiales del azúcar, creados en un laboratorio, proporcionan ese sabor dulce sin aportar apenas calorías. Si bien es cierto que su contribución a la causa cariógena no es como la del azúcar, existen estudios que sugieren que luchan en otra causa: alteración de las bacterias intestinales o microbiota. Otras opciones son los alcoholes de azúcar, la alternativa natural o posible preocupación. Similares al azúcar en su aporte gustativo, pero con menos calorías, requieren por igual un conocimiento mayor sobre sus efectos.
Sobre ellos vamos a hablar a continuación: azúcares, edulcorantes y alcoholes de azúcar, diseccionados para conocerlos un poco mejor.
Azúcar y organismo
Sabemos que el azúcar es un carbohidrato simple, capaz de proporcionar energía de forma rápida y fácil, poniéndola a disposición del organismo de forma inmediata tras su consumo. Podemos encontrar dos tipos principales, azúcares naturales y azucares añadidos. Los primeros, se encuentran de forma natural en las frutas, verduras y productos lácteos. Suelen acompañarse de fibra y otros nutrientes, los cuales ayudan a regular su absorción. En cuanto a los segundos, se trata de ingredientes como el azúcar de mesa, el jarabe de maíz con alto contenido en fructosa y la miel que los fabricantes añaden a los alimentos y bebidas procesados. Son los culpables a los que hay que tener en cuenta, como señalan los profesionales de la odontología de Integra Clínica Dental, ya que, al consumir azúcar, podemos estar ocasionando daño a nuestra boca.
Es cierto que, al ingerir azúcar, el cuerpo la descompone, pasa al torrente sanguíneo y alimenta las células. También es cierto que, un consumo excesivo, puede provocar picos y caídas de azúcar en sangre, afectando a los niveles de energía y a la salud general. Ahora bien, como afecta el azúcar a la salud oral es algo que debemos tener muy presente, sobre todo porque no se trata únicamente de caries.
El ataque de azúcar y el ácido, surge a consecuencia de la ingesta de alimentos azucarados, cuando las bacterias de la boca, al alimentarse del azúcar, producen ácido. Este ácido, erosiona el esmalte dental, con el tiempo se debilita y los dientes se vuelven susceptibles a la caries.
Se produce la fiesta de la placa, como dicen algunos dentistas, puesto que el azúcar, crea un caldo de cultivo ideal para las bacterias que dañan a la boca. Estas bacterias prosperan con la ingesta de azúcar, agrupándose para formar placa, esa película pegajosa que cubre los dientes. La placa alberga bacterias de las que producen caries y pueden endurecerse, convirtiéndose en sarro.
Al mismo tiempo, un consumo excesivo de azúcar, se convierte en un portal de enfermedades para las encías. Contribuye a la gingivitis y periodontitis. Con la inflamación constante a consecuencia de la acumulación de placa, se irrita y daña el tejido de las encías, lo que provoca encías sangrantes, retracción de las encías e, incluso, pérdida de dientes en los casos de mayor gravedad.
Con el desequilibrio que el azúcar causa en las bacterias, se pueden producir aftas bucales, una infección por hongos que se manifiesta con la aparición de manchas blancas, tanto en la lengua, como en la cara interna de las mejillas.
Pero el azúcar, no siempre es evidente, como cuando la añades al café o la leche. Dentro de la industria alimentaria, se ocultan con extrema habilidad los azúcares añadidos a los productos cotidianos. Por lo que resulta imprescindible conocer el etiquetado y comprenderlo. Saber los nombres del azúcar, tener presente las pautas de ingesta diaria y cuidar el tamaño de las porciones.
Algunas de las fuentes furtivas de azúcar las encontramos en alimentos en apariencia, saludables como los condimentos entre los que se encuentra el kétchup, los aderezos para ensalada, la salsa barbacoa, etc. Las bebidas como los refrescos azucarados, las deportivas, los zumos de fruta o cafés saborizados. Otra fuente muy común son los cereales para desayuno, en este caso mejor los integrales. El yogur suele incluir azúcar siempre que no se trate de uno natural y, por supuesto, las barritas energéticas, de proteína o granola.
Las alternativas al azúcar
Como comentábamos al principio, existen alternativas al azúcar. Cual de ellas es la mejor opción es algo que vamos a descubrir a continuación. Dentro de los edulcorantes artificiales, creados en laboratorios, encontramos un sabor muy dulce con muy poco o ningún aporte calórico, los mas conocidos son el aspartamo, la sucralosa, la sacarina y el acesulfamo K.
Existe un debate continuo sobre la seguridad alimentaria que ofrecen los edulcorantes artificiales. Las extensas investigaciones llevadas a cabo por la FDA, concluyen que los edulcorantes artificiales son seguros para su consumo, en cantidades moderaras y dentro de unos límites de ingesta diarios. Si bien, en lo relativo a la salud bucal, no contribuyen a la aparición de caries, los estudios sugieren que si pueden alterar a las bacterias intestinales, con lo que es posible que afecten a la salud en general.
Pasamos a la otra alternativa al azúcar, los alcoholes del azúcar. Una alternativa natural que tiene un sabor parecido al azúcar, pero se trata de un edulcorante. Los más comunes son el xilitol, el sorbitol y el manitol. Si bien el impacto de los alcoholes de azúcar, tienen un impacto mínimo en los niveles de azúcar en sangre y, no causan caries como sucede con el azúcar, conviene tener en cuenta algunos aspectos.
El xilitol destaca como uno de los héroes en potencia de la salud bucodental. Las investigaciones más recientes, sugieren que es capaz de reducir las bacterias dañinas presentes en la boca, incluso prevenir la caries. Algunos chicles lo incluyen.
Por otro lado, el sorbitol y el manitol, en grandes cantidades, pueden llegar a generar molestias digestivas como hinchazón y gases. Hay que tener en cuenta la cantidad de la ingesta, cuando se consumen productos que cuenten con estos alcoholes de azúcar en su composición.
Ahora que ya sabemos algo mas sobre las diferentes opciones para endulzar o edulcorar nuestra vida, podemos elegir la mejor opción. Tanto los edulcorantes como los alcoholes pueden ser una buena alternativa, para sustituir el azúcar. No obstante, hay que tener en cuenta sus posibles inconvenientes e, igualmente, consumirlos de forma moderada.
Lo mejor es buscar productos endulzados con una mezcla de edulcorantes, de manera que se minimice el impacto de cualquier inconveniente que pueda producir alguno de ellos. En la medida de lo posible, conviene optar por edulcorantes naturales como puede ser el extracto de hoja de stevia, este edulcorante, cuenta con sus propios beneficios, aunque su sabor es diferente y no gusta a todo el mundo.
Hay que recordar un aspecto importante: la moderación. Estas alternativas pueden ser útiles a la hora de reducir la ingesta de azúcar, pero no por ello, constituyen una vía libre para excederse con los productos dulces.
De cualquier modo, para combatir el impacto de los azucares en la cavidad oral, la prevención es clave. El azúcar siempre es tentador, pero implementar algunas estrategias, minimiza su impacto en la salud de nuestra boca.
Lo primero de todo la rutina de cuidado es esencial. La base de una buena salud bucal. Esto incluye el cepillado, el uso de hilo dental y las visitas al dentista. Por otro lado, los hábitos nutricionales y dietéticos, indispensables para minimizar el consumo de azúcar. Con una dieta equilibrada, se mantiene una buena salud bucal y también general. Limitar las bebidas azucaradas y tener cuidado con los azúcares añadidos, leyendo bien las etiquetas, optar por tentempiés saludables como la fruta, verduras o frutos secos y endulzar con cabeza, considerando las opciones más naturales como la stevia o la miel.
El azúcar endulza la vida, pero amarga la boca. Es decir, puede llegar a causar estragos importantes en lo que a salud bucal respecta. Minimizar su consumo y optar por otras opciones, siempre sin abusar, además de una higiene dental adecuada, es la mejor manera de no tener que renunciar al cien por cien del azúcar y poderse dar un capricho de vez en cuando.



