Los dientes se usan para hablar, comer, besar, reír, bostezar… y aun así pasan desapercibidos casi siempre. Dental Tapia, clínica dental en Ribadeo y Navia, se lamentan de que solo se les presta atención cuando duelen o se rompen, pero nos advierten de que eso no debería ser así.
No son solo un tema estético. No se trata solo de si están rectos o blancos, la salud de los dientes está conectada con el resto del cuerpo, lo que pasa en la boca no se queda en la boca. Y lo más curioso es que hay muchísimas cosas sobre ellos que la mayoría no sabe. Algunas parecen sacadas de una peli de ciencia ficción. Otras dan bastante respeto, la verdad.
Tus dientes son más duros que los huesos
Aunque no lo parezca, el esmalte dental es el material más duro del cuerpo humano. Más que los huesos, más que las uñas. El esmalte es esa capa exterior blanca que protege los dientes.
Pero, ojo, que sea duro no significa que sea invencible. El ácido de algunos alimentos (como los refrescos) lo desgasta poco a poco, y una vez se daña, no se regenera.
Es decir: si lo pierdes, se pierde para siempre.
Las caries no siempre duelen
Hay mucha gente que cree que si no duele, no pasa nada, pero las caries pueden avanzar sin que te des cuenta. A veces solo se descubren en una revisión, cuando ya han dañado parte del diente.
Por eso es tan importante ir al dentista incluso si todo parece estar bien. Cuando una caries empieza a doler, muchas veces ya ha tocado el nervio.
La salud bucal está relacionada con el corazón
Parece raro, pero es verdad. Tener infecciones en las encías puede aumentar el riesgo de enfermedades cardiovasculares. Las bacterias de la boca pueden pasar al torrente sanguíneo y llegar a órganos importantes.
Algunas investigaciones relacionan la periodontitis con el infarto.
Dormir con la boca abierta daña los dientes
Cuando una persona duerme con la boca abierta, la saliva no circula bien. Eso hace que la boca se seque, y sin saliva, las bacterias hacen fiesta. Esto puede desgastar el esmalte y favorecer las caries. Es algo que le pasa a mucha gente y que ni se imagina.
Fumar no solo mancha
Todo el mundo sabe que el tabaco tiñe los dientes, pero no todos saben que también puede hacer que se caigan. Fumar afecta directamente a las encías: las debilita, las retrae y hace que el diente pierda su base.
Con el tiempo, los dientes pueden empezar a moverse o incluso salirse solos.
Un diente en mal estado puede afectar al cerebro
Infecciones dentales mal tratadas pueden provocar inflamación en el cuerpo. Y algunas de esas bacterias han sido encontradas en cerebros de personas con alzhéimer.
No se dice que una cosa cause la otra, pero sí que están conectadas.
La gente aprieta los dientes sin saberlo
El bruxismo (apretar los dientes por la noche) es más común de lo que parece. Mucha gente lo hace sin saberlo. A la larga, este hábito desgasta los dientes, rompe empastes y puede incluso causar dolores de cabeza, cuello o mandíbula. Hay personas que se levantan cansadas por esto.
Las muelas del juicio no siempre son necesarias
No todo el mundo necesita sacárselas, pero muchas veces acaban dando guerra. Algunas no salen nunca, otras empujan al resto de los dientes y otras se infectan. Lo curioso es que cada vez hay más personas que nacen sin ellas. Se cree que es una evolución natural.
La lengua también cuenta
La mayoría se cepilla los dientes y se olvida de la lengua, pero ahí se acumulan bacterias que causan mal aliento. Si no se limpia, puede afectar a las encías e incluso al sabor de los alimentos. Un raspador lingual o el propio cepillo sirve para dejarla limpia.
La boca revela enfermedades antes que otros síntomas
A veces, enfermedades como la diabetes, la anemia o incluso ciertos tipos de cáncer dejan señales en la boca antes de que se noten en otra parte del cuerpo. Encías que sangran, llagas que no se curan, lengua muy pálida o cambios en el aliento pueden ser pistas de algo más serio.
El azúcar no es el único enemigo
Se suele culpar al azúcar de las caries, pero no es el único culpable. Los ácidos de bebidas como los zumos industriales, los refrescos o incluso algunas frutas, pueden erosionar los dientes si se consumen muy a menudo y no se neutralizan bien.
Las caries pueden contagiarse
Esto suena raro, pero es cierto. Las bacterias que causan caries pueden pasarse de una persona a otra, sobre todo entre padres e hijos o entre parejas.
Compartir cubiertos, vasos o besarse justo después de comer puede ser una vía de transmisión.
Las encías no deben sangrar nunca
Mucha gente cree que es normal que las encías sangren al cepillarse, pero no lo es. El sangrado es una señal clara de inflamación, de que hay gingivitis o algo más serio. Ignorarlo puede acabar en pérdida de piezas dentales.
Las encías inflamadas pueden provocar diabetes
No es solo que la diabetes afecte a la boca, sino que la inflamación crónica de las encías puede dificultar controlar el azúcar en sangre.
Es una relación de ida y vuelta: la gingivitis mal tratada empeora la diabetes y la diabetes mal controlada empeora la boca. Por eso cuidar las encías es más importante de lo que parece.
La periodontitis puede causar pérdida de dientes antes de los 40
La inflamación grave de las encías no tratada acaba destruyendo el hueso que sostiene los dientes. Eso hace que los dientes se muevan y se caigan, a veces incluso en gente joven. El problema es que muchas personas no detectan los síntomas o los ignoran hasta que ya es tarde.
La caries puede causar infecciones que afectan a todo el cuerpo
Una caries que llega al nervio y no se trata puede formar un absceso, que es una infección dolorosa. Si esa infección no se controla, puede expandirse y causar problemas graves, incluso afectar al corazón o al cerebro. No es un riesgo común, pero sí posible.
El mal cuidado dental está vinculado a partos prematuros
Varios estudios han demostrado que las mujeres embarazadas con enfermedades en las encías tienen más riesgo de parto prematuro o bebés con bajo peso. La inflamación y las bacterias pueden afectar al desarrollo del feto. Por eso la salud bucal también importa en el embarazo.
La candidiasis oral afecta a personas con el sistema inmune débil
Es una infección causada por un hongo que aparece cuando el cuerpo no puede defenderse bien. Puede causar dolor, enrojecimiento y sensación de quemazón en la boca. Es común en personas con diabetes, VIH o que toman ciertos medicamentos.
La gingivitis no tratada puede convertirse en periodontitis sin avisar
La gingivitis, que es la inflamación leve de las encías, suele ser reversible. Pero si no se controla, avanza sin dolor y pasa a ser periodontitis, que destruye hueso y tejidos. El problema es que cuando duele o sangra, suele ser ya muy avanzada.
La boca seca favorece la aparición de infecciones y caries
La saliva protege la boca porque neutraliza ácidos y ayuda a eliminar bacterias. Cuando no hay suficiente saliva, aumenta la probabilidad de caries, infecciones y mal aliento. Puede ser causada por medicamentos, enfermedades o tratamientos como la radioterapia.
Los abscesos dentales pueden provocar fiebre alta y malestar general
Un absceso dental es una infección que puede ir más allá del diente y causar síntomas graves como fiebre, inflamación en la cara y dolor intenso. Si no se trata, puede llegar a ser peligroso para la salud general.
Cuando lo dejas para mañana, se complica
Saltarse una revisión puede parecer una tontería hasta que una caries pequeña termina en una endodoncia. No cambiar el cepillo puede no parecer gran cosa hasta que empiezan a sangrar las encías. Todo empieza poco a poco, pero lo que se descuida, se complica.
Mucha gente piensa que ir al dentista es caro, pero arreglar lo que se ha dejado pasar siempre cuesta más. Una limpieza cuesta menos que una muela rota, y una revisión puede evitar problemas antes de que duelan, se inflamen o haya que hacer algo más serio.
Además, no todo el mundo sabe que en muchas comunidades autónomas existen ayudas, revisiones gratuitas o programas públicos para niños, jóvenes y personas con pocos recursos. Preguntar en el centro de salud o informarse por internet puede marcar una gran diferencia.
La boca está conectada con todo: no solo con la salud física, sino también con el ánimo. Un dolor de muelas puede arruinar un viaje, una comida o una noche entera. Y unos dientes sanos no solo son bonitos: son prácticos, fuertes y evitan muchos líos.
Por eso, mejor no olvidarse de ellos. No avisan, no se curan solos y no vuelven a crecer.



